Principal
 Nacional B 08/09
 Audios
 Plantel
 Estadísticas
 Fixture
 Peñas
 Links
 Staff

Imagen de Radio – Capítulo 1

Metáforas

  “Cucho” Petruzzi arrancó del bar, cuesta arriba en su rodada, yendo en contra de la tristeza de ese tango Gardeliano y con viento a favor, pensando en el inicio de un nuevo campeonato.  Es como todo lo flamante, uno se llena de ilusiones.  Fíjese sino.  Está el ejemplo de cómo cuando se tiene la dicha  de comprar un par de zapatos nuevos.  La verdad es que uno solamente piensa en su lustre, en lo brillante del empeine, en el color, en la forma, en las ganas de taconearlos en la pista de algún bailongo…pero nadie piensa en las ampollas típicas de los tamangos nuevos. ¡Já!¡Vio! ¡Nadie! ¿Y en el ablande?

     Bueno, entonces ahora podemos comparar y hablar de un campeonato nuevo, lustroso, con ropa a estrenar por los players, pilas nuevas pa´la radio del Cucho, etc.  Pero lo que al Cucho le preocupaba, más allá de la cantinela de la inhibición, la llegada de los grandes valores del fóbal y todo eso, era otra cuestión mucho más importante…Las palabras de Doña Hilda…Las de aquella vez, y para siempre.  Como un legado, como una guía, un camino con verdadero corazón fanático.

     La verdad es que el Cucho nunca suelta mucha prenda de lo ocurrido en aquella conversación.  Ocurre de igual manera que cuando los jugadores salen del vestuario después de empatar 3 a 3 un partido que –al finalizar el primer tiempo- iban perdiendo 3 a 0.  La pregunta típica del periodismo en ese caso, después de lustrarle los oídos al protagonista con la perorata de la heroica remontada, sería:

“¿Qué charlaron en el entretiempo para salir en la segunda parte con una actitud diferente a la de la primera?”… Ja- Ja- Ja….actitud diferente…

     No voy a explayarme sobre el chamuyo larguísimo con el que “el muchacho de la película” intentará tapar la terrible cagada a pedos que el técnico le dio a los más grandes del plantel, los más grandes a los promovidos de las inferiores, y éstos al masajista , o al utilero, o al primer ball-boy que se les cruzó.

          Qué me vienen con esas historias de motivación, fibra, amor propio…no, esto fue-es-y será siempre, por los siglos de los siglos de existencia del balompié, lisa y llanamente, una tremenda cagada a pedos.  A saber que  las puteadas más bajas han rajado-rajaron-y rajarán más de un azulejo en el vestuario debajo de la “oficial”.

     Por eso, y para continuar con la línea prosaica anterior, Cucho nunca hablaba nada desde aquél episodio con Doña Hilda, pero mostraba algunas hilachas como para hacerse el misterioso.  Nos decía que –no hace mucho tiempo- hubo un filósofo, contemporáneo, viejo labia de la vida, que aseguró lo siguiente:  -Ese vaso lleno de angustias sólo va a poder vaciarse con palabras…Mierda….Qué profundo…

     Claro, cuando a Cucho le pasa de largar una frase así, en seguida empieza la siguiente ametralladora: (la cagada a pedos de la muchachada del bar)

-         Dale Carlitos, no me rompás, ¿qué te dijo la gorda?

-         Contá, macho, contá!!

-         “Che déjenlo si no quiere… a menos que tengas ganas de decirnos algo”, sugiere el gato Pañalba, siempre con esa lengua de yarará que tiene.

     Pero el Cucho, inmutable ya,  siempre infla el pecho, tira una “de salón”, empina su fernecito, guiña el ojo izquierdo y concluye:  “disculpen caballeros, en un rato juega el calamar y es motivo suficiente como para que yo despegue este cuerpito de la mesa.  Me espera el mate y la Spica.  Si van a al cancha, griten como nunca, siempre para alentar, nunca más para putear”.

     Lo único que agregó acerca del partido debut contra Quilmes de local fue que una vez, estando los dos en primera, en las postrimerías de los noventas, él había visto cómo se había armado un quilombo de novela entre las dos hinchadas…Un patadón histórico del Negro González -un nueve que tenía Platense por aquella época-  a un defensor cervecero (de puro calentón nomás porque el partido ya estaba cocinado), y que le parecía que el calamar había ganado 3 a 1.  Qué se yo, los recuerdos mienten un poco. Pero fue así.

     Y dice cosas como esas y se va, así nomás…Así de fácil, en medio de los misterios.  De una historia que ya lleva más de 12 años de existencia.  Llega la víspera del partido y en vez de choripán, coca aguada, tribuna y “manises”, el Cucho enfila pa´ la casita de los viejos, tratando de nunca volver vencido.  Lo espera la radio, la pasión en forma de palabras, la imagen hecha de metáforas.  Y Cucho se las imagina literalmente a todas…

     Conoce a las arañas que tejen en el fondo del arco, las pelotas de labios gruesos como mulatonas que se van besando los palos, los botines con tijeras incorporadas que tajan las redes, todo…Hasta las ilusiones se sabe de memoria; esas que aparecen con alas nuevas al empezar cada torneo; con ánimo de remontar a lo más alto.

 



Copyright ©
 2005-2008 Todos los derechos reservados